Breve recuento sobre un mes de terror

Hace unos meses me encuentro a tocar con mano lo que significa tomar partido por la paz y por los valores humanos. El ser humano es complicado y nuestro actuar también. Veo acciones muy consecuentes y comprometidas y, por otro lado, una dificultad mayor en unir las fuerzas y hacer frente común para construir la paz cada día. “Otro mundo es posible y necesario” sigue siendo el lema de mi vida y más observo pasos en este sentido, más me doy cuenta de las dificultades en hacerlo “juntos”.

Esto me pasa también cuando decido denunciar la situación de matanza, asesinatos, torturas, trata de mujeres y niñas y abusos que el pueblo de Irán está viviendo en este momento. No se puede permanecer callados frente a tanta crueldad. No se trata ni de derecha ni de izquierda, no se trata de qué lado estamos en el nuevo orden mundial que se va delineando. Se trata de humanidad. Ningún lado de la política ni de la sociedad puede permitirse quedar callado. Es un lujo que no nos podemos dar.

Si es verdad que hay prioridades en la agenda de medios, la matanza de 40.000 personas, no de 3.000 como reportado en la prensa hace unas semanas, necesita tener un espacio. De Irán no sé mucho más que lo común: es un país árabe con cierto progresismo hacia las mujeres, si lo comparamos a otras realidades cercanas, pues las mujeres manejan, ejercen como médico y ocupan cargos públicos. En realidad es un país persa, no árabe y, sin embargo, las mujeres están asustadas por la policía moral, por caminar sin velo en la calle, aún sin ser una obligación y siguen necesitando la autorización de una figura masculina para más de un trámite administrativo.

He tenido la oportunidad de hablar con una mujer iraní activista para los derechos humanos, desde Chile, a un mes de los últimos acontecimientos, quien prefiere mantenerse anónima, a un mes de la matanza ocurrida en Teheran y en otras partes del país.

“Cada uno en Teheran conoce a al menos dos personas que han fallecido debido a la represión de las últimas manifestaciones. Nuestros amigos, un matrimonio con una niña de 3 meses, escucharon los disparos en las calle y decidieron bajar a abrirle la puerta a los manifestantes que estaban siendo atacados, para darles refugio, pero los disparos los alcanzaron a todos. Se murieron todos. Su hija de 3 meses quedó sola arriba en el departamento. También falleció, de hambre. La encontraron los abuelos a los tres días.

En Rasht, había un antiguo mercado. Los manifestantes entraron y los vendedores decidieron sumarse a las protestas por el alza del costo de la vida, a pesar de que la policía los amenazó para que abrieran para vender como si fuera un día normal. No los quisieron escuchar. Entonces, los encerraron y prendieron fuego a todo el lugar. Eran 400 las personas que murieron quemadas. En cambio, los que intentaron salir se encontraron con un tiro de pistola.

Ya habían habido manifestaciones, porque la población estaba descontenta con el alza de los precios y la falta de medicamentos”.

Hay un embargo estadounidense en Irán, pero no todo es causa de esto. La mala gestión y el enriquecimiento de pocos hace intolerable para la población soportar sus necesidades básicas.

“Así que fue después de la declaración de Trump, llamando a manifestar en contra del régimen y prometiendo ayuda, que las familias salieron a la calle. No tenían armas y, aún así, un par de horas después los ayatolá cortaron la luz y todo tipo de comunicación y comenzaron a abrir fuego sobre la gente, con armas militares, con cuchillos y hasta con martillos”.
Sabemos, porque hay registro de esto, que los grupos armados también entraron a los hospitales y sacaron a manifestantes heridos.

“Les dieron el mal llamado tiro de gracia en la cabeza”, nos confirman. De los videos que están circulando, está la evidencia de que algunas víctimas todavía tenían dispositivos médicos como catéteres o dispositivos para electrocardiogramas y ahora yacen con un tiro en la cabeza, en los pasillos de la morgue. Quienes logran entrar, después de haber pagado para ir a reconocer a los suyos, sacan videos de los demás cuerpos, para que otros los puedan reconocer.
Lo que no se sabe y que cuesta todavía confirmar pero que nos cuenta nuestra fuente es la trata de mujeres y niñas, “apróximadamente 2000, regaladas a los grupos armados extranjeros procedentes de Afghanistan e Iraq, a cambio de apoyo en la represión” y actualmente reportadas como desaparecidas.

En América Latina no podemos imaginar lo que significa ser mujer en un régimen teocrático como el de Irán en este momento y de muchos (demasiados) otros países. Nos lo cuenta nuestra informadora:

“Valemos menos, simplemente. En un accidente, si hay que pagar algún tipo de indemnización, la mujer vale la mitad. Tampoco tenemos mucho derecho a elegir como vestirnos, porque a pesar de poder circular en espacios públicos sin velo, la vez que te pasa algo es porque te expusiste sin velo siendo mujer, así se dice. A mí, en más de una ocasión, me llamaron la atención diciéndome que tenía que ir vestida con manga larga y sin maquillaje”.

El embargo que lleva a sus extremas consecuencias, situaciones ya duras de concentración de la riqueza, la no separación entre religión-Estado, las condiciones socio-económicas y la condición de la mujer: todos estos elementos y muchos más componen un rompecabezas complejo de entender y no es mi intención profundizar en estos aspectos en este artículo. Lo que me parece es que hay mucha gente preparada que preferiría la construcción de una democracia real, a una sumisión a una injerencia extranjera. Pero lo que urge en estos momentos es que pare la matanza, que se busquen a las personas que faltan y que se reconstruya una confianza imposible da dar, a esos niveles.

“Ahora todos están en depresión los que están allí y los que estamos afuera. Yo tuve el primer contacto con mi familia sólo a los 8 días de la represión. Fue con mi hermano: no lográbamos hablar, sólo me avisó que la familia estaba bien y lloramos. Sólo lloramos. No lográbamos poner en fila las palabras y, además sabiendo que el teléfono estaba bajo control, porque para llamar se tenía que hacer un código y teníamos sólo 2 minutos. Éste en 2026 fue nuestro camino de comunicación, después de una semana de terror, después de que en cada video que veíamos circular buscábamos a nuestros familiares entre los cuerpos dejados al borde de la calle”.

Ésta es la situación de muchas familias que están obligadas a vivir afuera de su país de origen, para garantizar a sus hijas un futuro no discriminatorio, para garantizarse el derecho a opinar, para garantizarse el pan. Ésta es también la situación de algunas familias iraníes presentes en Latinoamérica, Estados Unidos, Canadá y Europa. Y desde afuera, la diáspora iraní hace presión para que se obstaculice al régimen del ayatolá y que se construya una democracia estable, con derechos reales para todos y todas, que pare el hambre y termine la escasez y sobre todo la represión, la tortura a los y las presas y los asesinatos.

 

Fuentes consultadas:
https://en.wikipedia.org/wiki/2026_Iran_massacres
https://www.diariolibre.com/mundo/resto-del-mundo/2026/02/08/iran-descarta-renunciar-al-enriquecimiento-de-uranio-pese-a-presion/3430159

https://www.prensa-latina.cu/2026/02/08/iran-alerta-de-bombas-sin-detonar-en-instalaciones-nucleares-atacadas/
https://www.elmundo.es/internacional/2026/02/06/69859574fc6c8396648b45c8.html
https://www.aljazeera.com/where/iran/
https://www.bbc.com/mundo/articles/c3ed5p57g7po
https://www.bbc.com/mundo/articles/ckgx6n79zr5o
https://cnnespanol.cnn.com/2026/02/04/mundo/nobel-paz-narges-mohammadi-huelga-hambre-iran-trax

Cristina Bianchi

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