(Oficina de Moscú) – El ministro de Asuntos Exteriores de Rusia, Serguéi Lavrov, ha criticado con dureza la casi total ausencia de medios africanos en la Federación Rusa, al considerar que esta carencia socava el desarrollo de una relación Rusia–África más positiva y equilibrada.
Durante su intervención en la sesión plenaria de la Conferencia Ministerial celebrada en El Cairo, Lavrov señaló la falta de periodistas africanos acreditados en Rusia y subrayó que los Medios de comunicación pueden desempeñar un papel esencial en la construcción del entendimiento mutuo y la cooperación.
—«Una cobertura mediática objetiva en ambas regiones, el fortalecimiento de los vínculos entre periodistas rusos y africanos, la apertura de nuevos medios rusos en países africanos y de medios africanos en Rusia, así como la puesta en marcha de programas educativos conjuntos, contribuyen de manera significativa a la formación de una agenda ruso-africana positiva», —enfatizó Lavrov.
A la zaga de los competidores globales
Lavrov reconoció que la huella mediática de Rusia en África sigue siendo limitada y no refleja el creciente acercamiento político y económico entre ambas partes. En comparación, por ejemplo, las redes mediáticas rusas siguen estando por detrás de grandes actores globales como Bloomberg, la BBC, CNN, Reuters, Associated Press, Agence France-Presse, Al Jazeera, Quartz, así como de la CCTV china y la agencia Xinhua, todas ellas con una presencia significativamente reforzada en el continente africano.
China, en cambio, ha seguido una estrategia deliberada y de largo plazo de implicación mediática en África. Ya en 2006, durante la primera Cumbre del Foro de Cooperación China–África (FOCAC) celebrada en Pekín, las autoridades chinas expusieron una visión clara de intercambio mediático destinada a reforzar el entendimiento mutuo y promover una cobertura objetiva.
Esa estrategia dio lugar al establecimiento de China Radio International en Nairobi, al lanzamiento de CGTN África y, en 2012, a la edición africana del China Daily. China también ha invertido de forma sustancial en infraestructuras digitales y ha ofrecido programas de formación, talleres e intercambios para periodistas africanos, además de apoyo financiero y técnico para ampliar la capacidad comunicativa en todo el continente.
El vacío informativo
Mientras el Ministerio de Asuntos Exteriores ruso sigue deliberando sobre la acreditación de periodistas africanos, los medios occidentales continúan dominando el espacio informativo africano, especialmente entre los aproximadamente 280 millones de consumidores de clase media del continente.
Esta población ávida de información, que duplica aproximadamente el tamaño de la población rusa, tiene un acceso muy limitado a reportajes de calidad sobre los logros económicos de Rusia, su visión estratégica y sus iniciativas de inversión. La ausencia de información directa, ya sea desde Rusia o desde la propia África, contribuye a percepciones distorsionadas y debilita los vínculos económicos y empresariales.
A pesar del renovado acercamiento político entre Rusia y África en los últimos años, persiste un profundo desconocimiento mutuo. Las empresas rusas suelen carecer de información precisa sobre las estructuras de mercado africanas y el comportamiento de los consumidores, mientras que, a su vez, las audiencias africanas permanecen insuficientemente informadas sobre las capacidades y oportunidades rusas, Creando todo ello obstáculos significativos para una cooperación más profunda.
Llamamiento a una mayor implicación mediática
A finales de noviembre, Andréi Kondrashov, director general de la agencia estatal rusa TASS, anunció planes para abrir nuevas delegaciones en Angola, Camerún, Nigeria y Madagascar, en el marco de lo que describió como una iniciativa de «desarrollo estratégico de los medios». Actualmente, TASS mantiene oficinas en Egipto, Túnez, Kenia, Marruecos, Zimbabue y Sudáfrica.
La profesora Irina Abramova, directora del Instituto de Estudios Africanos, señaló que los responsables rusos se quejan con frecuencia de las narrativas antirrusas en los Medios occidentales y que, al mismo tiempo, restringen la acreditación de medios africanos en Rusia. Subrayó que la información se ha convertido en una fuerza poderosa, que moldea la realidad, y donde los periodistas desempeñan un papel decisivo a la hora de determinar si las relaciones Rusia–África se construyen sobre la verdad o la desinformación.
Abramova también destacó que, pese a la memoria histórica africana del apoyo soviético a la descolonización, siguen surgiendo nuevas formas de colonialismo, especialmente en el ámbito informativo. Hizo un llamamiento a las organizaciones mediáticas africanas para que establezcan una presencia más sólida en Rusia, señalando que ninguna agencia de noticias africana cuenta actualmente con acreditación permanente en el país.
En la misma línea, el profesor Alexéi Vasíliev, exrepresentante especial del presidente ruso para las relaciones con África, sostuvo que África sigue siendo en gran medida ajena a Rusia porque los Medios africanos dependen principalmente de fuentes occidentales. Como consecuencia, afirmó, la rusofobia y la desinformación originadas en Medios occidentales se reproducen con frecuencia en los medios africanos.
El 16 de mayo, Lavrov presidió una reunión del colegio del Ministerio de Asuntos Exteriores centrada en la cooperación con los Medios africanos, subrayando la necesidad de alinear el compromiso mediático con asociaciones más amplias en educación, cultura y cooperación estratégica.
De la retórica a la acción
Durante la Cumbre Rusia–África, el embajador ruso Artem Kozhin reveló que más de 300 oficinas de medios extranjeros procedentes de 60 países operan en Rusia, empleando a cientos de corresponsales y personal técnico, mientras que la representación africana sigue siendo llamativamente escasa.
A pesar de los reiterados debates sobre cooperación mediática en las cumbres Rusia–África de Sochi (2019) y San Petersburgo (2023), ninguna organización mediática africana ha sido acreditada por el Ministerio de Asuntos Exteriores ruso. Esta situación persiste incluso cuando Rusia se prepara para la tercera Cumbre Rusia–África, prevista para 2026 en Guinea Ecuatorial.
En su artículo, dirigido a los medios africanos con motivo de la conferencia de El Cairo, Lavrov insistió en la idea de «Rusia como un viejo y fiable amigo de África» y citó la filosofía africana del «Ubuntu», que, en términos prácticos, apenas se refleja en la cooperación mediática bidireccional. ¿Es acaso incapaz el sector mediático africano de operar en la Federación Rusa y de explorar y mostrar un apoyo mutuo para profundizar una cooperación multidimensional? Todo parece indicar que la filosofía africana del «Ubuntu» no se ha traducido en el nivel de presencia mediática africana en la Federación Rusa.
La Conferencia Ministerial celebrada los días 19 y 20 de diciembre reafirmó los compromisos de aplicar plenamente el Plan de Acción del Foro de Asociación Rusia–África (2023–2026), adoptado en la segunda cumbre de San Petersburgo. La conferencia de El Cairo se celebró por primera vez en suelo africano y contó con la participación de representantes de 52 Estados africanos y de múltiples organizaciones regionales.
Sin embargo, como pone de manifiesto este artículo, los avances reales dependerán de la capacidad de ir más allá de la retórica y avanzar hacia reformas políticas concretas y un apoyo sostenido a un ecosistema mediático Rusia–África verdaderamente colaborativo.
